domingo, junio 04, 2006
Jimena Giménez Cacho estrena en México obra de Julián Carrillo

El romance que Jimena Giménez Cacho inició con la música de Julián Carrillo (1875-1965) hace dos años, sigue dando frutos: este sábado, en la Sala de Conciertos Nezahualcóyotl interpretará como solista, acompañada por la Orquesta Filarmónica de la Universidad Nacional Autónoma de México (OFUNAM), el Concertino para violonchelo, del creador del sistema microtonal llamado sonido 13.
Para la violonchelista la ocasión representa al mismo tiempo un logro y un reconocimiento. El logro -como se lo propuso desde un principio- es sacar a Carrillo de los salones de conferencias especializadas y ponerlo al alcance del público. Y el reconocimiento es a sus 30 años de labor, a tres décadas de trabajar duro, "de picar piedra".
Propuesta innovadora
La emoción de Giménez Cacho se hace patente: ''Siempre he sido solista ... he hecho mi carrera un poco al margen, no he tenido las puertas abiertas, nunca había tocado con una sinfónica. Me da mucha emoción esta oportunidad y agradezco a Sergio Vela la invitación".
La relación de la chelista con la música de Julián Carrillo y su innovadora propuesta empezó hace dos años, en Francia, durante un viaje para llevar a cabo un concierto: ''Un historiador del arte, un francés muy interesado en la cultura mexicana, me dijo que le gustaría que tocara a Carrillo. Yo le dije: ¿Carrillo? No conozco nada de él para violonchelo. Me insistió: vaya y busque".
En México, Giménez Cacho contactó a un nieto del compositor potosino, quien le dio acceso a los archivos del músico: ''Ahí me encontré con seis sonatas para chelo solo y el Concertino. Temblaba de emoción, era un material que no se había tocado en México".
El año pasado dio inicio al rescate de esas seis sonatas (La Jornada, 10/junio/2005). Ahora se dispone a interpretar el Concertino para violonchelo, obra en tres movimientos (después del estreno, dará un segundo concierto este domingo).
De acuerdo con Jimena Giménez Cacho, un alumno mexicano de Julián Carrillo sostiene que el Concertino... ya se había tocado en el país, dirigido por Luis Herrera de la Fuente. Al no encontrar ningún registro documental al respecto, la chelista consultó al director y éste dijo no recordar tal estreno. Lo que sí está documentado es el estreno mundial de la obra, efectuado en 1958, en el Palacio de Bellas Artes de Bruselas, en el contexto de la Exposición Mundial.
La chelista describe al Concertino... como una obra rara ''en cuanto a la forma: tiene un primer movimiento lento, el segundo es muy largo; ambos son de carácter sombrío. Son movimientos con muchas texturas orquestales y el último es un allegro".
Ante las opiniones en el sentido de que la vocación experimental de Carrillo hizo que México se perdiera de un sinfonista excepcional, Giménez Cacho justifica: ''El que lleva en la sangre esa vocación, no lo puede evitar. Pero además, no creo que el país haya perdido, ahí tenemos sus experimentos, su lucha por el sonido 13, esa revolución que quería hacer, transformar el mundo de la música; ahí están sus 15 libros de teoría musical: un tratado de armonía, uno de solfeo, uno de orquestación, etcétera".